A finales del pasado verano tuve la oportunidad de pasar unos días con Sofía Gallisá en Tenerife, de nuevo todo el ritual, alguien que llegaba por primera vez a la isla y a quien contar todos nuestros infortunios y maravillas… lo insular, lo alejados, todo lo maravilloso que ocurre aquí y nadie conoce, todo lo terrible que tenemos que aguantar por nuestra lejanía y nadie conoce y el tedio interrupido por unos días, y de nuevo mi negativa a llevar a alguien al Teide, por ver si soy capaz de romper el cículo vicioso de amable huesped. Y ahora soy yo el que va, le devuelvo la visita invitado por Beta Local, a oír quizá lo mismo que escucho ella aquí. A reescribir el relato desde el otro lado. Ser yo el que hace escala.