Praxis

Fundación de Santa Cruz, Gumersindo Robayna, Museo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife

Fundación de Santa Cruz, Gumersindo Robayna, Museo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife

Del 19 al 21 de agosto en TEA.

Species plantarum fue el título de los dos primeros volúmenes publicados por Carlos Linneo en 1751 y que supone el inicio de la nomenclatura botánica contemporánea. Venía a sistematizar una jerarquía de los seres vivos, estableciendo nuevos taxones y haciendo tabula rasa de lo existente hasta entonces, generando así una suerte de lugares comunes a botánicos y zoólogos, y eliminando el riesgo de las duplicidades. Se imponía una férrea disciplina que permite un reconocimiento preciso de una especie una vez que se inscribe en alguno de los tomos “oficiales” o es aprobada en alguno de los congresos periódicos.

La inscripción de un taxón es un procedimiento que cobra importancia vital a partir del S.XIX, pero todo ello supone someterse a un procedimiento de expediciones, recopilaciones, envíos y escrutinios que puede o no concluir con la inscripción del espécimen.

El proceso de inscripción de taxones de la botánica de Puerto Rico en el siglo XIX y siglo XX está ligado a dos figuras Carl Leopold Wilhelm Krug y Agustín Stahl. Ambos son reconocidos como padres de la botánica y ambos ejercen la labor de corresponsalía de los grandes centros botánico depositando sus herbarios y especímenes en el Museo Botánico de Berlín, lo que permite el reconocimiento de su trabajo y trayectoria personal.

Sin embargo dos figuras contemporáneas a ellos quedan opacadas por distintas condiciones, Ana Roqué y el tinerfeño Domingo Bello. Pese a que ambos realizan una labor igual de concienzuda la condición de mujer de la primera; y la intermitencia del trabajo del segundo -un abogado que sólo podía trabajar los fines de semana en la zona de Mayagüez- impide que su trabajo sea reconocido por las categorías taxonómicas internacionales.

Species Plantarum (del 19 al 21 de agosto) sigue los procesos de trabajos de estas dos últimas figuras y plantea como pretexto el sentido de la práctica curatorial en un contexto como el de Canarias sometido a una doble lectura taxonómica –la propia y la ajena.

Retomando la charla de Ramón Salas Ver sin ser vistos y la práctica de Michy Marxuach y Pablo León de la Barra intentaremos reflexionar sobre el sentido de curar de forma obsesiva en un espacio como el de Canarias en el que nos mantenemos en un estado de excepción curatorial constante de unos hacia otros. Partiremos desde una nomenclatura ajena, la de la botánica aplicada a las especificidades de territorios insular gracias a la Colaboración de Lázaro Sánchez Pinto.

Las figuras de Ana Roqué y Domingo Bello no son una excusa sino la manifestación de un paradigma. La curaduría en un contexto local busca muchas veces la aplicación de los taxones a la práctica local, en un ejercicio forzado de introducir en moldes lo que no puede explicarse sin el referente de la praxis local.

Tras la breve estancia en Puerto Rico y acercándome a la figura de Luís Muñoz Marín este se revelaba como el gran ideólogo de las políticas culturales de la periferia, probablemente muy a su pesar . Negro sobre blanco era capaz de sistematizar a través de Operación Serenidad a que obedece un programa cultural cuando sirve a una idea concreta de estado y des-mestización. Todo un ideario cuyo fin último es eliminar cualquier rasgo de lo mestizo, de lo provinciano generando un nuevo hombre blanco (moreno) capaz de ser aceptado por el Norte.

Todo el ideario moderno, con la arquitectura como aliado de honor que persigue limar impurezas que hagan posible adaptarse al taxón sin tener que crear categorías nuevas.

Gilberto González